jueves, 25 de febrero de 2010

OLVIDO (4ª entrega)



Pero la mayor sorpresa aún estaba por llegar. La mugre y un acumulo de polvo recubrían el amasijo de cachivaches hallados en el palacete, ocultando una antigüedad de maricastaña. Otro fortunón más. Amén de trajes, tapices y paramentos que, a pesar del embate de la polilla o de la humedad, los expertos valoraron en sus buenos euros. Después, el periodista insinuaba la conyuntura de ciertas casualidades. Y un tufillo cenagoso se cernía sobre la ineptitud de la policía y hablaba claro de la dejadez del banco. Como si unas alargadas manos buscaran el silencio. Tampoco el Estado había lubricado su maquinaria. “Tanta eventualidad huele a abeneficio”, concluía el reportaje.
La respuesta no se hizo esperar. Llegó con un comunicado policial que viraba en la perspectiva. El muerto de marras no era precisamente oro. En el barrio, otra vez, se dispararon los rumores…
(continuará)

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